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Cuenta la historia humana de un hombre ciego que aprendió a cantar por azar khöömei, un estilo de canto asiático de lo más particular.
El protagonista de este documental se llama Paul Pena, un estadounidense descendiente de emigrantes caboverdianos que a temprana edad quedó ciego. Paul es músico desde hace tiempo. Toca blues con gran virtuosísmo, con gran pasión.

Todo comienza un día en que Paul Pena estaba escuchando su radio de onda corta cuando de repente descubre que se imparten cursos de idiomas en algunas emisoras extranjeras. A él le interesaba el coreano por lo que dedicó a mover la perilla. Quizá algo encontraba. Algo tenía que haber. Pero lo que encontró fue otra cosa. Se cruzó con una señal muy fuerte de Radio Moscú. Allí sonaba algo que le llamó profundamente la atención. Lo que escuchó le fascinó: un canto de alguna recóndita región de la Rusia asiática. Su interés por el coreano se acabó. Ahora quería aprender a cantar lo que sonaba por Radio Moscú. Así es como comienza la leyenda de Genghis blues.

En alguna región de Rusia

La música que tanto cautivó a Paul provenía de Rusia. Mucho más no sabía. Era un estilo completamente nuevo para él. Alucinante. Y así comienza una serie de aciertos que finalmente apuntan a un sólo lugar en el mapa: Tuvá. Los cantos que había escuchado Paul Pena provenían de allí. De Tuvá. Una región rusa cuya capital es Kyzyl que limita con Mongolia de donde proviene este tipo de música. Ellos le llaman Xöömej, y consiste en una técnica vocal que permite un canto disfónico, armonioso y único.

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Kyzyl es la capital de Tuvá.

Paul Pena ya gozaba de cierta popularidad. Tenía un rasgo distintivo dentro del escenario estadounidense: su voz. Porque ser ciego y músico ya no sorprende a nadie. No es novedad. Hay una lista interminable. Pero mezclar el blues con la técnica de los tuvanos sí que es un gran acierto. Era el más bello sello de distinción.

El comienzo de un sueño

Parte del documental cuenta cómo lograron traer a músicos tuvanos a Estados Unidos. Es una historia simpática a la que no me referiré pero sí tengo que decir cómo comenzó el sueño de Pena de conocer esa recóndita región rusa llamada Tuva. Dentro de este ciclo musical, se presentó Kongar-ol Ondar, maestro del canto tuvano de garganta. Un eximio en la materia, quien deslumbró a todos sus espectadores pero en especial a uno. Por supuesto que me refiero a Paul. Cuando terminó el concierto, Pena se le acercó muy emocionado cantando una melodía tuvana muy famosa llamada “Aarte Sayir”. Kongar-ol quedó tan impresionado que le dijo a Paul que cada tres años en Tuva se realiza un concurso de canto disfónico y que debería participar. Emocionado Paul comienza a prepararse. Muchos son los impedimentos. El más difícil, aprender el idioma. Como es de esperarse no existe diccionario alguno tuvano-inglés y mucho menos en braille. La manera en cómo logra Paul Pena aprender el idioma es digna de elogios porque refleja ingenio, perspicacia y todo su entusiasmo. No se trata de un idioma fácil, mucho menos asequible y de interés general. Nada de eso.

Un gringo en el concurso

Genghis blues2Tras un largo y no difícil viaje, Pena y compañía llegan al Concurso de canto difónico de Tuva. A su espera está Kongar-ol Ondar quien rápidamente se haría no sólo un fantástico anfitrión sino que también un gran amigo. El documental trabaja el concurso de forma bien acotada (lo cual se agradece), y pone rápidamente énfasis en lo que me parece a mí lo brillante de este relato: el absurdo. ¿Qué sucede? el concurso se aborda como una anécdota dentro de todo lo que hay para contar. Mal que mal si bien en Estados Unidos gozaba de cierta popularidad, allá en Tuvá no era más que una pintoresca rareza occidental. Entonces la historia toma otro cauce, y ese cauce es: conocer la región. Kongar-ol quiere mostrarle lo maravillosa que es su tierra -y aquí lo absurdo- a un forastero que es ciego. ¡Fantástico! ¿Cómo hacerlo? Ahí la genialidad. Lo irónico es que Paul Pena termina enamorándose de una tierra que no puede conocer; tan sólo percibir muy por debajo de lo que logra un vidente. Y todavía más: se enamora de un pueblo al que no entiende demasiado porque no maneja tan bien el idioma. Es aquí donde sitúo el clímax de este gran documental. Porque aquí se toca el sentido de permanencia. De querer quedarse para siempre en una tierra tan ajena, tan indescifrable, pero que sin embargo es tanto más cálida que su Estados Unidos natal que daría cualquier cosa para quedarse eternamente. genghisblue4Genghis blues, un documental absurdamente interesante que trata en definitiva de una anécdota sobre un músico ciego que cumple el sueño de conocer los lejanos parajes de una cultura que conoció por medio de una estación de radio rusa; y que también cuenta cómo un tipo de canto llenó de colores su grisácea existencia. No puedo dejar de comentar que me recordó mucho a Dersu Uzala (1975), ese gran film de Akira Kurosawa. Primero porque todos los habitantes de Tuvá son calcados al cazador Dersu Uzala, y segundo debido a esa gran bondad y espíritu amistoso que se ve en las sonrisas de los tuvanos. Gran acierto de IN-EDIT NESCAFÉ de presentarla en esta versión.   Para finalizar les dejo un argumento de peso, y qué mejor que una canción de este misterioso “Genghis blues”.

Genghis Blues (1999)
Genghis Blues poster Rating: 7.9/10 (1,090 votes)
Director: Roko Belic
Writer: Roko Belic
Stars: Richard Feynman, B.B. King, Kongar-ol Ondar, Paul Pena
Runtime: 88 min
Rated: N/A
Genre: Documentary
Released: 28 Oct 1999
Plot: San Francisco bluesman and composer, Paul Peña makes a musical pilgrimage to the land of Tuva.