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Feministas, punks, activistas y veinteañeras. Son las Pussy Riot, un grupo de música amatéur que lucha contra Putin, la Iglesia ortodoxa y algo más.

Festival IN-EDIT NESCAFÉ 2013 sorprende con Pussy Riot: A punk prayer, documental acerca de una agrupación rusa feminista-punk, y su encarcelamiento por atentar contra la moral y buenas costumbres. Pero lo realmente interesante del documental es todo el trasfondo que toca de la sociedad rusa en general. Digamos el porqué del enfado de un país que pareciera ser tan europeo como el resto, pero que sin embargo no lo es.

Vaginas revoltosas

En Moscú, capital del país más grande del mundo, Nadia, Masha y Kathia, tres jóvenes de espíritu rebelde y fuertes convicciones, no pasan desapercibidas. Ellas son Pussy Riot (algo así como “Vaginas revoltosas”),un intento de banda punk con anhelos de ser más bien un estado anímico. Un movimiento social de descontento y protesta.

La idea surgió tras la reelección de Vladimir Putin como presidente de Rusia. No lo podían creer. Había que hacer algo. ¿Por qué no salir a las calles y llamar la atención tocando música y haciendo performances? Pues bien. Eso hicieron. Surge entonces una pregunta: qué es realmente Pussy Riot. Veamos. Se trata de un movimiento feminista con aspiraciones a viralizarse por el mundo siendo un gran ente anónimo mediante polémicas performances. Suena conocido, ¿no? Y claro… con performances feministas lo primero que se le viene a uno a la cabeza son las activistas ucranianas de Femen quienes son conocidas por irrumpir en topless o incluso desnudas en marchas o ceremonias importantes. Su consigna es el exhibicionismo como arma para llamar la atención y ya han logrado instaurarse en otras latitudes abriendo sucursales en países tan distantes como Brasil e Israel. Eso por un lado. Acerca de la idea del anonimato es casi obvio: Anonymous. Esto de usar pasamontañas tiene una clara inspiración en la idea que se esconde tras la máscara de los activistas de Anonymous: todo quien tenga una puede formar parte de la causa, no importa en dónde te encuentres; y la de dar un maquillaje homogéneo, barato, asequible y revolucionario, que irrumpa y que llame la atención. Potente mensaje. Vemos entonces que las Pussy Riot tienen claros referentes. Salta a la vista aunque no se diga. Interesante para tenerlo en consideración al momento de ver el documental.

Feministas a la moda

No al machismo. No a la idea preconcebida que la mujer nace para ser madre. No a las desigualdades laborales. Hombres y mujeres son iguales. No a los estereotipos de lo que es ser mujer. Pussy Riot lucha contra todo eso. Son parte de sus máximas fundamentales. Pero a lo largo del documental se va viendo que de alguna manera las tres jóvenes pecan en cada una de las causas. Son parte del sistema sin ser muy conscientes de ello. Algo que me llamó la atención por ejemplo, fue lo siguiente: El juez que lleva el juicio es nada menos que una mujer; los abogados que las defienden, hombres. Qué paradójico, ¿no? Pasa desapercibido pero sin embargo es para tenerlo presente. Al fin de cuentas es Pussy Riot vs otra mujer que no sólo no comparte el feminismo radical de las chicas, sino que está ahí para condenarlas; mientras que los hombres, cánceres para las feministas, son los defensores. Se trata de un gran chiste del que nadie ríe porque nadie se da cuenta. La sociedad rusa no se muestra machista sino que todo lo contrario. Sobre los estereotipos hay mucho que decir. Pero no digamos tanto. Veamos: la estética de la banda es netamente femenina. Si bien recurren a pasamontañas (símbolo revolucionario por definición), lo hacen manteniendo la feminidad. ¿A qué me refiero? Salta a la vista: rosado, morado, celeste, blanco. Vestidos y medias. Señoritas con estilo. Un estilo “guerrillero chic” podría ser una acertada manera de llamarlo. Entonces, toda esta idea del pasamontañas apunta a instaurar una moda. Una moda claro que venga acompañada imperativamente con una fuerte convicción, pero una nueva moda femenina más ni menos. Qué tal. No hay ironía. El documental lo deja claro.

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Madre Rusia, madre Rusia…

Quiero compartir una reflexión que hice luego de ver el documental que podría resultar interesante y propongo digna de considerar.

“En Rusia jamás existió el punk y esto de las performances callejeras tampoco”. Es lo que dice un ruso durante el documental. La frase me quedó dando vueltas. Y sí… es posible. Hay una clara influencia de afuera. De “Occidente”. Esa frase lo dice todo: Rusia no es Europa. No es Asia. Es Rusia. Y por ende son una sociedad difícil de entender, con una serie de inconsistencias y contradicciones dignas de revisar.

Si todo hubiera ocurrido siglos antes, durante la Rusia de los Zares, todo hubiera sido más fácil: muerte. Nada de tramitaciones ni de esperas. Atentar contra la religión de Estado era un pecado imperdonable. A la hoguera, a la horca, a ser fusiladas por herejes.

Si todo hubiera ocurrido un siglo antes, durante la Rusia comunista, la gran ofensa no sería tal. Quizás incluso hubiera sido celebrado si no llevase disturbios públicos. La religión no era tema. Incluso más, como dijo Marx: “La religión es el opio del pueblo”. Recordemos que estaba prohibida. Por lo demás -y como dato curioso- durante la dictadura bolchevique se demolió la Catedral de Cristo Salvador de Moscú -lugar en donde tocaron las Pussy Riot- para hacer una piscina municipal. No habría dónde hacerlo. Así de antirreligioso era el régimen. ¿Cómo se entiende entonces que la Iglesia ortodoxa sea tan importante en la sociedad de hoy heredera de una severa doctrina de ateísmo acérrimo? Curiosísimo. Pero como sea, así queda demostrado en el documental.

Tras la caída de la U.R.S.S., los ahora visibles feligreses que nunca dejaron de existir, llevaron a cabo la reconstrucción de la extinta Catedral de Cristo Salvador. Y es precisamente en esa Catedral (símbolo del regreso de la religión al pueblo ruso) en donde irrumpen las chicas.¿El motivo?, según ellas dicha catedral representa la unión entre la Iglesia y el Estado. Ahí su motivación de tocar ahí.

Vemos entonces una Rusia que muta con los tiempos a realidades tan extremadamente opuestas que aturde. Grandes volteretas que marcan épocas. La reflexión que propongo es sencillamente para mostrar qué les hubiese pasado a las Pussy Riot dejando intacta la variable espacio pero no la de tiempo. Ahora volvamos a la película.

Detrás de los pasamontañas

A cara descubierta las Pussy Riot tienen nombres: Nadia, Masha y Kathia. Nadia es quien en definitiva se roba la historia. Es la más atractiva de las tres y la más entusiasta. Tiene 24 años. Nació en la agonía del régimen soviético y ya posee un historial digno de considerar. Masha nació un año antes. En 1988, y Kathia es la mayor (1982), quien finalmente es la más precavida de las tres.

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Nadia, Kathia y Masha.

Ellas son las protagonistas. Las estrellas de este show que oscila entre la polémica y la Corte de Justicia. Quienes dieron vida a Pussy Riot, una agrupación que no debería encasillarse dentro del ámbito musical porque es pura cacofonía, algarabía y coprolalia. Música nada. Acordes nada. Ritmo menos. Ni alcanza para ser considerado siquiera como la más precaria agrupación punk. En fin… podrán ser cualquier cosa pero músicas no son. Ni callejeras ni nada. Que quede claro.

Así y todo son verdaderas rockstars. Innegable es. ¿Pero son realmente un grupo de veinteañeras con una fuerte convicción contestataria y revolucionaria? O muy por el contrario: ¿se trata solamente de una locura que se les escapó de las manos por exceso de adrenalina? Sea lo que sea fueron apresadas para ser condenadas a pasar años en la cárcel por tan solo irrumpir por un par de segundos en un lugar que algunos consideran sagrado.

En el banquillo de los acusados

Siendo bien sintético para no alargarme más, lo que se pretende mostrar como línea argumental es el desarrollo del proceso por el cual están pasando las jóvenes. De qué se les acusa, cuál será la sentencia, quiénes las apoyan y quiénes no. En un inicio se hablaba que podrían caerles nada menos que siete años de cárcel. Un escarmiento exagerado que dio que hablar en distintas latitudes del planeta por, precisamente lo severo y extraño.

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Para ir cerrando,el documental te deja un gusto en boca interesante porque expone una Rusia totalmente diferente a la caricatura que se tiene de ella. Ahí lo notable. Tres mujeres que defienden su derecho a la libre expresión. ¿libre expresión? concepto clave y caballito de batalla de nada menos que del antagonista histórico por excelencia de Rusia: Estados Unidos y su modelo llamado liberalismo. El mensaje de las chicas es claro: hace tiempo que ganó Occidente y queremos ser como ellos. Estamos en contra de la Religión como amante del Estado, y de Vladimir Putin y su nacionalismo vencido y añejo, y del machismo que impera en nuestra madre Rusia.

A lo largo del documental empiezan a aparecer nuevos punto de interés. Un ejemplo claro es una suerte de agrupación fanática religiosa católica ortodoxas muy sui generis en donde todos sus miembros visten de cuero, llevan lanzas y se dejan largas barbas. En honor a la verdad parecieran más bien una pandilla de motoqueros ateos que otra cosa. Lamentablemente no se trabaja demasiado, sin embargo dejo aquí otra sugerencia para prestar atención.

Para todos aquellos que se lo perdieron, lo volverán a dar este jueves 12 a las 18:00 hrs. en el Centro Arte Alameda. Muy recomendado.

Pussy Riot: A Punk Prayer (2013)
Pussy Riot: A Punk Prayer poster Rating: 7.0/10 (1,148 votes)
Director: Mike Lerner, Maxim Pozdorovkin
Writer: N/A
Stars: Nadezhda Tolokonnikova, Mariya Alyokhina, Yekaterina Samutsevich, Andrey Tolokonnikov
Runtime: 88 min
Rated: N/A
Genre: Documentary, Biography, Crime
Released: 05 Jul 2013
Plot: Three young women face seven years in a Russian prison for a satirical performance in a Moscow cathedral. But who is really on trial in a case that has gripped the nation and the world ...