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Para empezar: un poco de ’73

1973. En occidente se estrenaban grandes películas de Ciencia ficción. Richard Fleischer daba a luz Soylent green, cinta que trata de una Nueva York distópica ambientada en el futuro en donde el hambre impera, reina la desolación y la miseria es parte del paisaje; una idea que por cierto recuerda el mundo creado por George Orwell en su novela “1984” que no es otra cosa que una fuerte alusión al modelo comunista. A ese mundo que se encuentra al otro lado de la cortina de hierro.

Es mismo año en Francia se estrenaba otra gran obra de la Ciencia ficción: El planeta salvaje, que cuenta la historia de los habitantes de un lejano planeta en donde giran las temáticas de la dominación y exterminio. Una película de animación para adultos del director René Laloux bastante genial. Un buen referente de cómo montar un drama psicológico que implica mucha sofisticación, de una manera elaborada, creativa y sin tener que recurrir a efectos especiales. Inglaterra sacaba una nueva de espías. La nueva de James Bond: Vive y deja morir;  que cuenta una nueva aventura de  Bond -esta vez más sagaz que de costumbre-  personificado por Roger Moore y música de Paul McCartney. Todo eso ocurría en 1973 en Occidente; películas con un fuerte contenido ideológico aunque disfrazado: un mundo lleno de espías y sádicos enemigos de otras latitudes, ciudades miserables en donde sus habitantes son constantemente vigilados y controlados por el Estado… Suena conocido, ¿no?

En fin… lo que quiero decir es que en 1973 -el año que nos compete- las películas iban saliendo “contaminadas” a consecuencia de la radiación belicosa y de constante desconfianza que producía la Guerra fría, y además con cierta malicia intencional por parte de las grandes productoras. Si películas así estaban saliendo en Occidente, ¡Qué estarán haciendo al otro lado los soviéticos! La idea de que los comunistas son esclavizados por una ideología desde el nacimiento que no les permite autorrealizarse, que carecen de felicidad y que en definitiva son la encarnación del mal porque son lo opuesto a lo correcto según los cánones occidentales, daría para pensar que toda producción audiovisual hecha en la Unión soviética nacerá infértil, sufrirá mutilaciones por parte de algún comité de censura y por supuesto… que su principal finalidad -sino la única- será propagandística. Pero seguir hablando de ello sería irme por las nubes. La idea era simplemente contar un poco de lo que se exhibió en paralelo a la película de la que hablaremos a continuación:

Iván Vasilievich cambia de profesión

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Iván Vasilievich es nada menos que el nombre mortal de uno de los zares más recordados de Rusia. De Iván IV o también conocido como “Iván el terrible“.  De él trata la historia. Bueno, y de un científico, y de un ladrón, y del administrador del edificio en donde se inicia la historia.

Todo comienza cuando Shurik -nuestro científico- quema nuevamente los fusibles del sistema eléctrico del edificio en donde vive. ¿La razón?, la gran demanda energética que necesita para sacar adelante su nuevo invento: una máquina del tiempo. La indignación de sus vecinos no tarda en llegar y luego de una corta introducción en blanco y negro (en donde se justifica mucho la utilización de éste), da comienzo de lleno nuestra historia.

El ladrón se llama George Miloslavsky quien pretende robar un apartamento en el mismo edificio donde vive Shurik y administra “Iván Vasilievich Bunsha”, nuestro tercer personaje en esta historia y que por pura casualidad lleva el mismo nombre del Zar que ya presentamos.

Tras una serie de situaciones, Miloslavsky y Vasilievich Bunsha terminarán en pleno siglo XVI en la misma corte de l Zar; y éste a su vez, llegando a un extrañísimo futuro socialista en donde el poder lo tiene el Estado y no existen las clases sociales.

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A sus espaldas, el presente.

¡Una grata sorpresa!

Daría para pensar que tal como dije en la introducción, los soviéticos irían aún más lejos con las temáticas recurrentes en esos tiempos pero no. Nada de propaganda. Nada de espías. Nada de sociedades distópicas ni de opresión. Sino de un Moscú en el que se puede respirar tranquilo. De una sociedad común y corriente en donde hay lindas mujeres, autos y que no pareciera tener que  envidiar mucho a la vida occidental. Y a la vez, de una Rusia monárquica en donde reina un Zar déspota y con atribuciones divinas; que se rodea de súbditos temerosos y lleva una vida llena de opulencia tal cual como sucedía en la mayoría de las monarquías europeas.

He aquí los dos ambientes. Dos épocas que son dos escenarios de una misma historia y en que en ninguno se opaca, y en donde ninguno predomina, y en donde jamás se pretende mostrar lo glorioso de uno en detrimento del otro. No. Nada de eso. Porque la película es totalmente cómica. No se ven mensajes persuasivos ni sugerentes. Se trata simplemente de una buena comedia que no busca otra cosa que risas. Nada de hacer un contraste entre ambas rusias en función a la evolución del poder.

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Incluso más. El tipo de humor recuerda mucho al inglés. Pienso en Benny Hill y sus persecuciones eternas y veloces, o en las rutinas de Charles Chaplin (quien hizo gran parte de su carrera en EE.UU) lo que le da mucha gracia visual por lo que se puede ver sin volumen y subtítulos y te reirás igual.  Eso es seguro. Es cosa de considerar las técnicas de bajo costo -pero de mucho ingenio- que emplearon para realizar esta película. El uso moderado de Stop-motion, o el exceso de hielo seco para crear un ambiente científico, o la gestualidad exagerada para hacer personajes divertidos, o los desenfoques para yuxtaponer la transición entre épocas, o el uso de hilos “invisibles” (que son más que visibles) para hacer que determinado objeto vuelva a su posición original, e incluso el mostrar una escena al revés o con zooms abruptos, le da mucha carisma a la película. La empapa de un cierto encanto.

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Aquí podemos ver una toma genial que recuerda un típico sketch de persecución de Benny Hill acelerado al doble de lo normal.

Un cierto encanto

Al ser tan artesanal, despierta por un lado ternura y por otro gracia. Ternura porque en esos años ya se hacían películas con buenos efectos especiales como El exorcista (William Friedkin, 1973) lo que da para pensar que o bien la URSS estaba muy atrasada en estos aspectos o que se hizo así de ex profeso. Es cosa de verla para concluir que fue lo segundo porque este precario nivel técnico termina por ser no un bodrio sino que jocoso. Arma en un dos por tres la estructura cómica de la película.

Tiene además una genialidad que sostiene una complicidad constante con el espectador. Y es muy sencilla: la de buscar los anacronismos. Porque claro, que dos hombres del siglo XX estén en la corte de un Zar que vivió hace 5 siglos es el mejor escenario para que se den anacronías. Por nombrar unas pocas: el firmar con lápiz pasta (cuando estos no existían y se usaban plumas), o el usar un encendedor o andar con zapatos, en fin… Un gran número de elementos que despiertan ciertas sospechas que se deben ocultar para mantenerse a salvo. Se produce todo un juego con el espectador. Muchos guiños que de por sí causan sonrisas.

Iván Vasilievich cambia de profesión se trata de una historia simple, divertidísima y lúdica que se bifurca en un inicio para ir entrelazándose narrativamente yendo y viniendo con saltos temporales  hasta detonar en un final tan brillante como inesperado. Lo loable a su vez es que la película no aborda las temáticas imperantes del momento. Nada de espionaje, ni criticar al modelo capitalista, ni  reivindicar lo perfecto del régimen comunista. Como ya dije es sólo Ciencia ficción con un exquisito humor. Eso y nada más. A diferencia de lo que hacía el cine americano en donde todo tenía dobles lecturas y analogías directas contra la otra superpotencia.

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Una escena notable: El mismísimo Zar Iván “El terrible” frente al cuadro hecho por el artista ruso Illiá Repin (1844 – 1930) que trata sobre cuando mató a su propio hijo  Iván Ivanovich.

ojo con: el gato, la máquina, el cuadro, los efectos especiales, los cigarrillos.

Ivan Vasilievich: Back to the Future (1973)
Ivan Vasilievich: Back to the Future poster Rating: 8.4/10 (6,918 votes)
Director: Leonid Gayday
Writer: Mikhail A. Bulgakov (play), Vladlen Bakhnov, Leonid Gayday
Stars: Yuriy Yakovlev, Leonid Kuravlyov, Aleksandr Demyanenko, Saveliy Kramarov
Runtime: 93 min
Rated: N/A
Genre: Adventure, Comedy, Sci-Fi
Released: 01 Jun 1973
Plot: Shurik Timofeev builds a working model of a time machine. By accident, Ivan Bunsha, an apartment complex manager, and George Miloslavsky, a petty burglar, are transferred to the 16th ...