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Un primerizo y por ese entonces no muy conocido Oliver Stone hacía una adaptación algo libre de la novela Expreso de medianoche escrita por Billy Hayes en conjunto con el periodista William Hoffer. Stone fue el guionista y Alan Parker el director de esta gran película de la que hablaremos a continuación.

 

Película

El trabajo de Oliver Stone  lo hizo de manera tan genial que  si bien logra cierta fidelidad con la historia que cuenta Hayes en el libro, le da un nuevo aire. Un aire más ágil, más comercial pero sin diluir la esencia de la historia. Es cierto que mutila partes, personajes, lugares; momentos vividos… remplaza nombres, cambia cierto detallito para darle más énfasis a una historia amorosa que en el libro es más bien una insinuación. Cambia el final de la historia de manera drástica. Se trata de otro final. Mucho menos espectacular que el que se relata en el libro, pero mucho más pasional. Más violento; insisto, más comercial. No estamos frente a dos maneras de contar la misma historia. En el libro estamos frente al testimonio de un hombre que logró su libertad tras pasar largo tiempo en una hostil Turquía. Y en la película, a una adaptación algo libre de este mismo testimonio con sabor a epopeya. Lo que se consiguió fue un resultado explosivo, lleno de ritmo, infatigable.  Y más encima con la actuación de Brad Davis que es brillante. ¡Qué actorazo!

Ejemplos de diferencias podemos nombrar las siguientes: en el libro Billy Hayes estaba solo al momento de ser arrestado. En la película estaba en compañía de su novia. Primera diferencia. Hayes no era novio de Susan (Lillian en el libro), sino que sentía cierta “atracción epistolar” si se le quiere llamar de alguna manera.Vamos a otra. Los amigos de la cárcel brillan por su ausencia. Un ejemplo es la extirpación de “Popeye”, el israelí impulsivo y con un ácido sentido del humor, un personaje bastante importante en el relato y que sin embargo parecería encarnarse en Jimmy Booth. Uno queda con esa sensación. Al menos es contestatario…

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Jimmy Ambos (Randy Quaid) junto a Max (John Hurt) y Billy Hayes (Brad Davis)

Erich tampoco está. Da para pensar que Arne es Erich principalmente por tratarse de un personaje delicado y con ciertos gestos homosexuales. Un presentimiento certero… Lo mismo con Hamidou que es Hamid. Aquí queda más que claro. Es. No hay duda que es. Sucede igual con Rifki que es Ziat. Se trata del mismo canalla avaro, codicioso y soplón. Susan es Lillian, obvio que sí.

Resulta en cierto sentido gracioso. Lo que hace Stone es llamar a Zeus, Marte; a Poseidón, Neptuno… ¿Por qué? Venga uno a saber… Sospecho que para actuar con más libertad. O para que tome aires de novedad.

Lo cierto es que tampoco es la tónica: Ahmet, Yesil, Max quedan iguales. Siendo este último más importante que en el libro. Toma mucho más protagonismo, adquiriendo las experiencias vividas por otros presos; me parece que si iban a contemplar a John Hurt, había que contemplarlo bien. Darle un papel con participación. Porque lo que hace John Hurt es hacer a un Max más relevante. Más presente.

El reparto es realmente un acierto. Tanto Brad Davis como John Hurt se lucen. La película jamás afloja. Jamás pierde intensidad. La frustración, impotencia y ambiente de injusticia se respira al igual -pero más perfumada- que como se lee en el libro. A mi parecer Expreso de medianoche es sin dudas una de las mejores películas de cárceles que se han hecho. Tal vez no cuente con la perspicacia de Papillon (1973) o de los muchachos de Le trou (1960), pero esas ganas de vivir son las que hacen que uno sienta empatía con Billy. Que emocione hasta la médula.

La película ganó varios premios, entre ellos dos Oscar de la Academia en 1978, uno a Stone por mejor guión, y el segundo a Giorgio Moroder por su música. Innegable es que la película sin la música de Moroder no tomaría el mismo aire. Pero hablaremos de eso más adelante.

Libro

El libro es una historia de vida. La típica novela “basada en hechos reales” que está destinada a volverse Best seller. Pero también es un testimonio de denuncia. Un afilado cuchillo contra el sistema judicial turco en donde nada funciona con coherencia y las contradicciones están a la orden del día porque Turquía es un país “bicéfalo” por llamarlo de alguna manera. Me refiero a que tiene dos cabezas, dos capitales, las cuales son independientes pero que sin embargo dependen una de la otra. Al momento de tomar resoluciones, lo que dice Estambul tiene que ser ratificado por Ankahara. Y si Estambul se mostró en cierto sentido compasiva, fue Ankahara quien pidió la perpetua para Hayes. Esta cosa media rara es inaceptable. Un país de contradicciones.  A eso apunta Hayes. Apunta a eso y a la crueldad de los gendarmes, y a lo corruptos de los abogados y a un sin fin de conductas repudiables más. ¿Qué trajo esto? En primer lugar, un interés de gran alcance. Hizo atractivo el testimonio. Es más que otra de las tantas historias de prisión. Y por otro lado, el enfado de toda una nación que quedaba como el peor de los lugares. Innegable es que manchó la imagen país de Turquía. Sí. ¿Pero no es legítimo hacerlo? Digo que sí con convicción. Es una manera catártica de sanación que me parece más que válida, necesaria.  Lo cómico aquí es que la vida da muchas vueltas. Jamás Billy se imaginaría que terminaría pidiéndole perdón al país que le destruyó la vida. Así no más fue. Pidió perdón tras el éxito de la película que obviamente trajo consigo un ánimo general de desprecio hacia Turquía. Pienso que no iba a lugar. El que exageró fue Oliver Stone. Quien lea el libro me encontrará razón. Las páginas están cargadas de muchos sentimientos negros pero en ningún caso prima un aire belicoso. No soy nadie para criticar a Billy pero me parecía interesante mencionarlo. Interesante porque dudo que se imaginó siquiera en una pesadilla que pediría perdón a un país que le hizo sufrir tanto. Es una contradicción tan humillante que en fin… cuesta entenderlo. Esto de hacerse tan bondadoso como el más santo de los santos, que obtuvo una suerte de redención mística, no me lo compro. Ya trataremos el tema más a fondo.

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Billy defendiéndose desde el banquillo de los acusados.

Sobre el libro mismo, Hayes lo escribió en conjunto con el periodista William Hoffer. Suele suceder que las historias basadas en hechos reales recurran a lo que se conoce como un escritor fantasma, es decir, alguien que suple los nulos dotes literarios de quien vivió la experiencia para hacerla atractiva. Hacerla legible. Hacerla un éxito. En este caso se tuvo la delicadeza de hacerlo visible. El resultado es de joyería. Una novela espectacular que se deja leer fácilmente y que se hace imposible de prestar -y mucho menos vender- a cualquier persona. Se hace una pieza destacada en la biblioteca de un aficionado a la lectura.

El libro fue adaptado al cine, con alguna que otra exageración, como que Hayes había sido violado en la cárcel o que tuvo que matar a un guardia  para escapar de esta. Es cierto que los malos siguen siendo malos. Pero más malos  y más odiosos. Cabrones de tomo y lomo. En lo que respecta al desenlace de la historia ocurre algo interesante: Stone al cambiar el final mató el chiste del título de la obra. No se explica eso del “Expreso de medianoche”. ¿Por qué se llama así la película? La razón radica precisamente en lo que pretendía hacer Billy para escapar de una buena vez. Entonces aquí lo interesante. Se arma una película perfecta pero con un titulo bastante absurdo. Reitero: Oliver Stone mata el chiste.

…Y por qué Expreso de medianoche?

Para entender el título hay que tener presente que la historia no termina como lo hace creer la película. El final es muchísimo más espectacular. Muchísimo más sofisticado y por sobretodo, muchísimo más político pues incumbe otra geografía. Y esta razón que parece algo sin mucha importancia, es de vital relevancia. De vital relevancia al menos para que el titulo agarre sentido. ¿Por qué Expreso de medianoche si jamás se muestra un tren en la historia? Acá lo brillante. Se los explicaré a continuación.

Billy Hayes mantenía correspondencia con sus amigos y familiares pero las cartas tenían que ser aprobadas primero. Pasar la censura de los encargados de la cárcel. Para ello Billy empezó a desarrollar una serie de referencias para encriptar sus mensajes. Hablar por ejemplo del amigo Franklin para referirse a los dólares, o de Expreso de medianoche, como su plan maestro y más extremo y peligroso para escapar. Ahí el juego. El expreso de medianoche consistía en tomar un tren turco que por un pequeño tramo pasaba por territorio griego momento en el cual saltaría escapando así para siempre de aquel país que lo estaba marchitando. Ese era plan. Ahora, si se escapa así o no lo podrán dilucidar leyendo el libro (o en este artículo). No quiero sentir culpa de contar el final de la historia.

La música del gran Giorgio

Ahora hablemos un poco de la música. Lo conseguido por Giorgio Moroder y sus sintetizadores es notable. Un pedazo de Soundtrack. Y cómo no, si le significó su primer Premio Óscar por mejor banda sonora. Temas como The Chase lo dejan claro. Estamos frente a uno de los OST mejor logrados de la época. La canción principal transmite desconsuelo y sugiere a ratos un aire oriental. Moroder dice mucho con sus sintetizadores. Podríamos verbalizarlo así: lo que verás a continuación es una historia sumida en la angustia e impotencia, donde ya no quedan esperanza; y lo único que queda es esperar a que la situación no empeore.

LA BANDA DE SONIDO COMPLETO:

Giorgio Moroder viene a completar la última esquina de este triangulo perfecto: Alan Parker, Oliver Stone y él. Realmente un acierto como pocos.

Expreso de medianoche fue la primera película en donde hizo un soundtrack. Su carrera se prolongaría bastante en el mundo del cine. Lo conseguido por ejemplo en Scarface (1983) es extraordinario. Pero eso es ya otra historia.

El verdadero Billy Hayes

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El título dice algo así “Estudiante americano es sorprendido sacando marihuana”

William Hayes (1948, Estados Unidos) es un neoyorquino que se hizo conocido a causa de su torpeza, ingenuidad y falta de perspicacia. Por ser sorprendido en el aeropuerto de Turquía con una cantidad importante de hachís lo que se tradujo en ser condenado finalmente a cadena perpetua; “Billy” Hayes es un neoyorquino que se hizo conocido por su tenacidad, nervios de acero y perseverancia. Por vivir en un infierno ajeno que se regía por códigos muy propios, muy distintos; y en donde se hablaba -naturalmente- un idioma totalmente diferente, totalmente indescifrable; y que sin embargo, pese a todas las adversidades, consiguió escapar. Consiguió la libertad.

Ambas presentaciones son necesarias porque justamente se contraponen: por un lado tenemos a un hombre luchador, que se forjó en la cárcel pese a todas las hostilidades y que consiguió finalmente fugarse; y por otro, al iluso muchacho que pretendía llevarse  hachís a Estados Unidos, un pedacito de Turquía, de la forma más estúpida posible: adhiriéndose por medio de cintas de embalar pequeños paquetitos de droga por el pecho, por las extremidades, por todo el cuerpo. Y claro… esas técnicas sólo funcionan en las películas. Pero Hayes no lo sabía.

La idea que parecía brillante no era tal. Pasar droga camuflada en su cuerpo fue idiota. Un riesgo perdido. Era para su consumo y para comercializar. Ganaría buen dinero. De eso no hay dudas. El avión terminó despegando igual, sin mayores inconvenientes. Solo que con un pasajero menos. Un tal William “Billy” Hayes quien había sido detenido por la policía turca por porte ilegal de hachís, una falta considerada gravísima en un país predominantemente islámico pese a ser laico. La pesadilla de este joven estadounidense estaba recién comenzando.

Fue condenado en primera instancia a cuatro años y dos meses. Sentencia considerada leve por los turcos pero no para él. Un segundo juicio sería más severo: cadena perpetua reducida a treinta años. Sería liberado el año 2000. En el mejor de los casos, por buena conducta, estaría libre a finales de 1990. En el mejor de los casos… Tendría 43 años,  El 1984 de George Orwell habría llegado y partido. El cometa Halley habría vuelto y también se habría marchado. Se perdería cuatro elecciones presidenciales más, y cuatro olimpíadas.

Tras 5 años en prisión, finalmente logra escapar en 1975. La primera definición que propongo de Hayes se ve más clara una vez libre.  Como un hombre que quiere rehacer su vida. Con metas y aspiraciones. Que ya no lleva la pesada mochila de la angustia. Que quiere redimirse. Poéticamente dicho, cuando a la oruga le salen alas y se convierte en mariposa.

Actualmente Billy Hayes es escritor y actor ocasional tanto en cine como televisión. Incluso más: dirigió una película en 2003 llamada Southside que trata de dos amigos amantes del box.

Imagen país turca

Tras el gran éxito de la película (Oliver Stone ganó el Óscar por Mejor guión adaptado y Giorgio Moroder por la música), la historia de vida del joven estadounidense había tocado fibras en la opinión pública. Que terrible debe ser Turquía. La justicia en dichas latitudes atenta contra cualquier principio de dignidad. En Turquía no hay personas, son bárbaros. Que peligroso debe ser viajar para allá. Los turcos son mafiosos y desleales. En fin… una serie de ideas se fueron imponiendo en la sociedad occidental que pintaban a Turquía como un lugar indeseable. Como era de esperarse el país aludido no tardaría en demostrar su descontento.

Hollywood había manchado su imagen país. Y todo por adaptar la historia de un drogadicto.  En 1999 un publicista turco dio dar con Billy Hayes durante el Festival de Cine de Cannes y lo entrevistó a raíz de la polémica desatada por la película. En dicha conversación, Billy confiesa que efectivamente la imagen de los turcos se aborda de una manera bastante negativa, y dice que de cierta manera él siente afecto por Turquía. En 2007 ocurre algo inesperado. Que jamás se hubiera imaginado. Volvía a Estambul por voluntad propia. Billy fue invitado a la Segunda Conferencia sobre la Democracia y la Seguridad Global en Estambul, organizada por la Policía Nacional Turca, con el afán de aclarar los elementos negativos hacia la sociedad turca expuestos en su libro y que se vieron reflejados en el cine. Bajo este contexto que Billy Hayes dio una conferencia de prensa en donde le pide perdón al pueblo turco. Una vuelta del destino que ni en la peor de sus pesadillas se hubiera manifestado. Así termina esta extraña relación con el país que le robó 5 años de su vida. Y de una manera increíble.

Esta es la historia de William “Billy” Hayes. Una historia que vale la pena ver y leer.

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John Hurt, Brad Davis, Billy Hayes, Alan Parker.

Como siempre, es momento del veredicto final sobre qué formato es mejor. En esta oportunidad se me hizo bastante difícil porque Oliver Stone metió mucha mano al relato original. Son dos historias con un rizoma en común pero con ramificaciones distintas. Aún así pienso que puede haber un ganador claro. Y esto basándome en cuál fue más atrapante. Más rítmica, más desesperanzadora, angustiante. Me quedo con… la película.

 

Midnight Express (1978)
Midnight Express poster Rating: 7.7/10 (45,099 votes)
Director: Alan Parker
Writer: Billy Hayes (book), William Hoffer (book), Oliver Stone (screenplay)
Stars: Brad Davis, Irene Miracle, Bo Hopkins, Paolo Bonacelli
Runtime: 121 min
Rated: R
Genre: Biography, Crime, Drama
Released: 06 Oct 1978
Plot: The true story of Billy Hayes, an American college student who is caught smuggling drugs out of Turkey and thrown into prison.