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Tras ver la película Papillon uno queda con la sensación de que se trata de pura ficción. Es difícil concebir que ese tal Papillon realmente existió. Que se trata de un francés llamado Henri Charriere que fue condenado por un crimen que dice no haber cometido jamás. Que logró escapar del “infierno verde” (Guyana francesa) Que convivió con leprosos. Que lo volvieron a atrapar. Que soportó las penurias y constantes castigos por su comportamiento temerario. Que volvió a huir, que volvió a ser capturado, que consiguió su libertad para que más temprano que tarde se la arrebataran sin más y que sin embargo, jamás se rindió. Papillon es sobre todo, una historia de superación. De un hombre que anhelaba ser libre y clamaba cada segundo por venganza. Y aún más: de la más cruda e insoportable realidad.

 

La película del ’73

Dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Steve McQueen y Dustin Hoffman, es sin duda buena aunque a ratos canse por su lentitud. McQueen, sencillamente impecable. De sus mejores papeles (siendo casi una de sus últimas películas)   encarnando con tanta naturalidad y poniendo énfasis en dos elementos claves propios del carácter de “Papi” (tenacidad y gallardía) que logra de manera inmediata enganchar con el espectador.

A Hoffman le hicieron un poco un personaje a su medida. Siendo fiel al relato del mismo Henri Charriere, Louis Dèga si bien fue uno de sus grandes camaradas en un inicio, éste se pierde sin más en el libro. No trasciende. Pero tampoco no destaca. Digamos que tuvo un papel importante en las primeras 100 páginas y que luego decae. Desaparece, se agota. Eso y nada más.

Lo que la película hizo fue extender a Dèga. Alargarlo y claro, darle un poquito más de relevancia; en concreto, se infla. En el libro existen tantos hombres más notables que Dèga y que sin embargo brillan por su ausencia. Aún así, Hoffman lo hace espectacular: un hombre más temeroso que cobarde que fue condenado por fraudulento, que busca protección a cualquier precio y que ayudaría a escapar a Papi.

Como inevitablemente tiende a pasar muchas veces que se adapta una novela, la mutilación argumental no es menor. De la historia de “Papillon” se hace una breve revisión casi a pinceladas de los grandes momentos sin ahondar en ninguno. Así por ejemplo, los leprosos pasan sin pena ni gloria y uno los recuerda solamente por los disfraces de bajo realismo y por esa frase cliché de McQueen cuando les dice que no sabía que tenían lepra seca. También se extraña la historia de sexo (y algo de amor) que vivió junto a dos hermanas indias  guajiras (mientras se encontraba prófugo), la estadía en la cárcel de El Dorado en Venezuela y su paso por la Isla de Trinidad. Mucho quedó afuera. Mucho.

Henri Charriere, el verdadero Papillon

Henri Charriere, el verdadero Papillon

Papillon, El hombre detrás de la película

Henri Charriere nació en Francia y fue condenado a los veintitrés años por un crimen que no cometió. Así al menos lo cuenta en su libro “Banco” (secuela de su primera novela Papillon) que no mató a nadie ni fue cómplice de nadie. Que el único motivo por el cual se le condenó fue por un alcance de apodos. Efectivamente hubo un asesinato. Y el asesino fue identificado como Papillon (mariposa en francés) Lo que la policía ignoraba (o sabía y fingía ignorar) es que se trataba de Roger Papillon, no de Henri Papillon. Poco importaba -decía él- lo importante era capturar a alguien y darle la perpetua y como Roger se dio a la fuga, lo atraparon a él, a la mariposa equivocada.

En sus novelas biográficas, Charriere narra con tanta soltura y detalle que fascina de inmediato. No cae en el lenguaje rebuscado y opta por lo sano: escribir en simple y hacerse entender.

Su historia comienza cuando termina la sesión. Es condenado a cadena perpetua en la Guayana francesa. En la cárcel verde. No hay remedio, su destino es transitar por -como lo llama él- el “camino de la podredumbre” para siempre. Pero Papillon no lo acepta. Escapará. Sin duda escapará.

Cuando lo hace, se ve enfrentado a un nuevo obstaculo: el idioma. Tiene que rápidamente aprender el español y termina por asentarse en la que sería su segunda patria: Venezuela. En su primer libro, Papillon cuenta su super historia; y en Banco, aclara ciertos aspectos de gran interés para el lector que quedaron insinuados tímidamente en el primero. Cuenta además su historia previa y posterior a lo sucedido durante su “podredumbre” y sorprende con un hermoso punto final sobre todo lo que tenía que contar.

Henri Charriere es sin duda de esos hombres notables que demoran siglos en volver a aparecer. Su vida es una aventura. A temprana edad lo privaron de comenzar a vivir la mejor época de la vida, su juventud; lo alejaron de su padre y lo condujeron a la podredumbre. Se trata de un hombre claramente explotable desde el punto de vista cinematográfico. Su historia de vida, sus vivencias y recuerdos, venden. Son grito y oro. Tan increíbles que parecen ficción y que sin embargo distan de serlo.

Trailer

Y el ganador es…

Sin duda el libro.

Para quien no haya leído el libro y vea la película, le parecerá buenísima; ahora, si se leyó primero y se vio después, quedará ese gusto en boca de que se pudo hacer más. Recomiendo entonces o ignorar la existencia del libro o comenzar por éste.

papillon-charrierr

Steve McQueen junto al verdadero Papillon: Henri Charriere.

Papillon (1973)
Papillon poster Rating: 8.1/10 (70,502 votes)
Director: Franklin J. Schaffner
Writer: Dalton Trumbo (screenplay), Lorenzo Semple Jr. (screenplay), Henri Charrière (book)
Stars: Steve McQueen, Dustin Hoffman, Victor Jory, Don Gordon
Runtime: 151 min
Rated: R
Genre: Biography, Crime, Drama
Released: 16 Dec 1973
Plot: A man befriends a fellow criminal as the two of them begin serving their sentence on a dreadful prison island, which inspires the man to plot his escape.